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Especies de primates. FOTO/ Ciencia IFL
Como informa la Agencia Anadolu, el estudio publicado en Risk Analysis y dirigido por Antonia Mataragka de la Universidad Agrícola de Atenas introduce un nuevo marco basado en evidencia para mejorar la vigilancia de enfermedades no transmisibles (ENT) en animales.
Este modelo está destinado a apoyar la detección temprana y proporcionar orientación a las autoridades sanitarias, ya que las enfermedades crónicas en humanos y animales están aumentando al mismo tiempo.
Según el estudio, la genética desempeña un papel clave, especialmente en perros, gatos y ganado criados selectivamente, que tienen más probabilidades de sufrir diabetes, enfermedades cardíacas y degeneración de las articulaciones. Sin embargo, los factores estresantes ambientales siguen siendo el factor dominante.
La dieta desequilibrada, la falta de ejercicio, la exposición a sustancias químicas y el estrés a largo plazo están moldeando cada vez más los cuadros clínicos entre especies.
Encuestas recientes muestran que más de la mitad de los perros y gatos domésticos tienen sobrepeso, lo que contribuye al aumento de la diabetes, especialmente en los gatos. En los sistemas agrícolas, aproximadamente el 20 por ciento de los cerdos criados en sistemas agrícolas intensivos padecen osteoartritis.