A principios de este año, dos de mis amigos adoptaron al perro más enérgico que jamás haya existido, un perro callejero dulce y adorable, en parte pastor alemán, en parte caballo de carreras y en parte colibrí. Algunas cosas lo distraen, otras lo cansan, pero hasta ahora este alimentador de rompecabezas es el único que puede hacer ambas cosas. Tiene tres niveles de dificultad que puede escalar para afrontar desafíos cada vez mayores en la búsqueda del premio. Cada rompecabezas requiere cuidadosos movimientos simultáneos que incluso yo, un supuesto humano, encuentro difíciles pero atractivos. Horas de entretenimiento para ti y tu cachorro, y cuesta mucho menos que una suscripción de transmisión.