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Ojos de reno. FOTO
En 2013, los científicos descubrieron que los ojos de los renos cambian de color según la estación, reflejando los colores del cielo ártico.
Si miras a los ojos de un reno ártico (Rangifer tarandus) en verano, cuando los días son largos y el sol brilla, verás reflejos de luz dorados y turquesas, similares a los reflejos verde esmeralda en los ojos de un gato por la noche.
Sin embargo, en invierno, cuando cae la noche, los ojos de los renos hacen algo único. Esos ojos se volvieron de un impresionante azul oscuro.
La criatura no se convirtió en un Caminante Blanco ni nada por el estilo. Se trata de una metamorfosis natural, una adaptación única que, según los científicos, podría actuar como “gafas de sol” para los renos.
Los renos se alimentan al anochecer y, en el invierno ártico, el crepúsculo puede durar más de un tercio del día, proyectando una luz azul increíblemente brillante sobre el paisaje helado. Los artistas llaman al crepúsculo la “hora azul” por una razón.